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martes, 10 de junio de 2014

Violola, matola y descuartizola


Por Gabriel Tomás Lobato

En los últimos meses, los consumidores de noticias en Colima hemos venido sufriendo intentos de abuso por parte de periodistas y comunicadores inescrupulosos, que, con tal de vender una nota a sus editores, caen en la tentación de inventar o de distorsionar la realidad.
Desde corresponsales nacionales, medios locales tradicionales y chafas libelos electrónicos, el colimenses que quiere saberse informado recibe notas cargadas de “gatos encerrados” y leones pintados a modo por “periodistas” que no acostumbran hacer investigación de campo y cotejo de versiones, teniendo como única fuente rumores esparcidos en ocasiones con dolo en las redes sociales, en el tianguis o el mercado de la colonia.

La Jornada, Mural, Proceso y Televisa son clientes frecuentes de sus corresponsales inescrupulosos en Colima, que por fobias personales distorsionan la realidad inventando una realidad propia vendible y publicable, pero poco confiable. En lo local, no cantamos tan mal las rancheras, recientemente el Diario de Colima fue avergonzado públicamente por el “periodista” de policiacas Sergio Uribe quien reseñó una nota falsa cabezeada casi a la usanza del clásico amarillista “La Alarma” que presumiría sus 8 columnas bañadas en sangre: “Violola,  matola y descuartizola” . Sin embargo, más tardó en publicarse la nota, que en ser perfectamente desmentida por las autoridades y el Diario, aun cuando no quiso aceptar su fue exhibido públicamente como un medio mentiroso y poco confiable. Por otra parte, cada día crece el número de libelos como el Observador de Tecomán ,  Avanzada, o El Alacrán, que manejan la información a su antojo, golpeando, amenazando y malinformando, por lo que los consumidores de noticias debemos estar atentos y ser cuidadosos de la manera en que nos informamos.

Quienes colaboramos en el concepto “Por la Revolución del Lector” pensamos que debemos manifestarnos libremente ante las arbitrariedades que periodistas y medios de comunicación con poco escrúpulo y mucha falsedad nos propinan, que debemos señalarlos, exhibirlos, encuerarlos para que nuestros lectores sepan de que pie cojean y decidan por si mismos si consumen o no sus mentiras.
Se aceptan colaboraciones, si deseas participar envíalas a revoluciondellector@gmail.com

Estamos en facebook como Gato Loco

jueves, 5 de junio de 2014

Sensasionalismo vs Periodismo

El escándalo vende, no cabe duda, pero no siempre va ligado, en lo periodístico, a la confiabilidad; algunos medios desestiman la inteligencia del lector y, con tal de vender más, tergiversan las noticias, otros la exageran, pero hay unos más que, sin pudor alguno, las inventan, desacreditando el oficio de informar a grados preocupantes.
Este lunes nos amanecimos con un encabezado alarmante: hallan cuerpo de mujer descuartizada dentro de una bolsa de plástico; de inmediato el alarmismo, la venta indiscriminada del rotativo que tenía la noticia en primera plana, a ocho columnas, cuyo lugar, en todo caso, le correspondía a la sección de policiacas; la página de internet saturada para ver de quién se trataba.

Ante un torbellino como ese, es muy difícil hacer un control de daños efectivo. Pero la Procuraduría General de Justicia del Estado, en un comunicado oficial de Félix Humberto Vuelvas, desmintió categóricamente el hecho. No existió tal cuerpo descuartizado; no hubo por tanto movilización de los elementos policiacos para atender esa situación. Una mentira rotunda de los medios que dieron por cierta la versión de la mujer dentro de una bolsa de plástico.

El desmentido corrió por todos los medios electrónicos y las redes sociales, pero el sensacionalismo ocupó la atención de la gente que compartió y se indignó por la supuesta mujer descuartizada; aquí los medios de información juegan un papel muy importante, puesto que por ellos es que la sociedad se entera de prácticamente todo, por lo que dar a conocer mentiras a medias, o medias verdades, o incluso inventos amarillistas, cala en el ánimo de la gente.

¿Qué se debe hacer entonces? Sencillo: exigir a los medios de comunicación mayor rigor y profesionalismo; ignorarlos cuando pretendan engañar al lector con noticias fantásticas, fuera de la realidad, o con el único objetivo de vender más a costa de la preocupación de los familiares de la presunta víctima, o de la estabilidad emocional de quienes, al percibir inseguridad en sus calles, no quieran salir o lo hagan con miedo.
Un acierto de la PGJE no dejar pasar más tiempo para hacer las aclaraciones pertinentes, porque de otra forma la noticia hubiera sido retomada en los medios de México e incluso de otros países y el gobierno de Colima sería cuestionado severamente, haciendo hincapié en feminicidios brutales, sádicos, con el sello del crimen organizado y del narcotráfico.
Por más fuerte que sea la voz oficial, se hagan desmentidos, se aclaren las dudas, siempre quedará un halo de sospecha, pero eso ya no le compete a la autoridad sino a los medios de información que, con el poder de sus palabras y letras, pueden crear psicosis entre la gente; por eso la insistencia en que sean más exigentes con ellos, que les den un ultimátum: o informas objetiva y verazmente o te dejamos de leer. Así de fácil.

No hay peor cosa para un periodista que no ser leído o ser ignorado. Tal vez eso es lo que les falta para retomar el camino de la ética y el profesionalismo, pero eso le corresponde única y exclusivamente al lector, que es consumidor de las noticias. 

José Antonio Salazar Rodríguez

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿El periodista puede ser protagonista de una noticia y, a la vez, objetivo?


Por José Antonio Salazar Rodríguez

En el ejercicio periodístico puede haber errores imperdonables que suelen salir muy caros; lo que más debe lamentar uno como periodista es la pérdida de la credibilidad y de la confiabilidad que se gana no en uno ni en dos años sino en toda una vida dedicada al oficio.

El conflicto entre las autoridades de la Universidad de Colima y un grupo disidente del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de la Universidad de Colima, con Leonardo Gutiérrez Chávez al frente, ha sido manejado de acuerdo a los intereses de cada una de las partes; lejos ha quedado la objetividad que desde las aulas se imparte a los estudiantes, que diariamente reciben de sus profesores los consejos que deben practicar para informar a la sociedad.

Esta guerra de declaraciones y periodicazos lo único que ha generado es más división, pero sobre todo desinformación, que es el peor enemigo del periodismo, que busca apegarse a la realidad lo más que se lo permitan sus recursos.

Enfoquémonos, pues, en el manejo que le está dando a este conflicto universitario el ex profesor de la Facultad de Letras y Comunicación de la Ucol, Pedro Zamora Briseño, que por cierto tiene conflicto de intereses, porque cuando le informaron que no le renovarían el contrato, lo cual es normal en cualquier institución ya sea pública o privada, escribió en su cuenta de Facebook que era en represalia por los ataques que había hecho en diversos medios de información a la institución donde impartía clases de periodismo.

En este punto, surge la primera pregunta: ¿Es ético que un ex profesor de la Universidad de Colima, que salió en malos términos con la institución, sea parte activa, periodísticamente hablando, del conflicto entre la casa de estudios y los disidentes del SUTUC? ¿Se puede confiar en que será objetivo en el tratamiento de la información?

El tema de la ética, usted decida amable lector; en cuanto a su objetividad al informar, analicemos la más reciente nota publicada por Pedro Zamora al respecto, antes de responder .

1.- En la página de internet de la revista Proceso, del que es corresponsal, Pedro Zamora escribió: “Desde el pasado 29 de abril se encuentran en huelga de hambre Leonardo César Gutiérrez Chávez, José de Jesús Lara Chávez, Javier Herrera Báez y Pedro Vidrio Pulido, a quienes poco después se sumaron Herminio López Ramírez, Jesús Ponce Ochoa y José Miguel Rodríguez Reyes, en demanda de legalidad y transparencia en el manejo de los recursos del Fondo Social de Apoyo al Pensionado (Fosap).

Durante los primeros 16 días fueron ignorados por el rector y el gobernador, hasta que ante un llamado de este último, el directivo universitario invitó a los manifestantes a una reunión privada que se realizaría la noche del sábado 17”. http://www.proceso.com.mx/?p=372705

Primer desacierto de Zamora Briseño. Dice que los huelguistas habían sido ignorados por el rector y el gobernador durante los primeros 16 días, pero notas que se publicaron durante el desfile del Día del Trabajo, incluso por el propio Pedro Zamora, aseguran que el mandatario Mario Anguiano Moreno se reunió con ellos el primero de mayo, es decir, a sólo 2 días de iniciada la huelga.

Decir, sin citar fuente alguna, que los huelguistas fueron ignorados es faltar a la verdad, en especial porque información que corrió el 1 de mayo consta que sí hubo acercamientos por parte del gobernador de Colima. Aquí el links de la nota de Pedro Zamora en donde él mismo se desmiente: http://www.proceso.com.mx/?p=372004

2.- También el corresponsal de Proceso en Colima y director de la página Colima 3.0, de la misma cadena de Revolución 3.0, no fue equilibrado sobe el espacio que le dedicó, en la misma nota, al altercado que se suscitó la noche del sábado 17 de mayo en donde salió a relucir la utilización de gas pimienta.

Mientras Pedro Zamora consignó en un párrafo la versión oficial, que dice a la letra que “esa misma noche, la Universidad de Colima afirmó en un comunicado que el secretario general de la institución, Christian Ortiz Ocampo Zermeño, y el secretario privado de la Rectoría, Fernando Sánchez, resultaron afectados por la sustancia y a través de una publicación en Facebook acusó a los simpatizantes de los huelguistas de hambre de haberla arrojado”, por el otro lado le dedicó seis párrafos a los huelguistas que dieron su versión acerca del incidente, favoreciendo, desde luego, a la causa de los profesores que, cuando él dio a conocer que ya no podía laborar en la Universidad de Colima, lo apoyaron para que fuera reinstalado en la casa de estudios colimense.

¿Por qué Pedro Zamora entrevistó a 4 integrantes del Comité de Apoyo a los Huelguistas y a ninguna de las autoridades universitarias afectadas?

¿No habría sido más ético difundir la postura de la Universidad de Colima y la del Comité de Huelguistas? O si quería publicar versiones de afectados, ¿No habría sido más ético entrevistar a 4 afectados por cada bando?

Si Pedro Zamora mantiene un litigio contra la Universidad de Colima, como lo dijo el propio Leonardo Gutiérrez cuando, haciendo alusión al caso, declaró que la dirigencia a su cargo respaldaría la reinstalación del corresponsal de Proceso como profesor en la Facultad de Letras y Comunicación, es claro que no puede ser imparcial;  no al menos como periodista, aunque sí dejaría de ser cuestionado si deja la corresponsalía de Proceso y la dirección de Colima 3.0 para sumarse a la lucha de los huelguistas, o por lo menos, decirle a su jefe en Proceso que existe un conflicto de intereses en este tema y pedir que sea otro periodista el que brinde cobertura a este tema.

El periodismo muchas veces es confundido con activismo, pues aunque los dos busquen el bien común, el primero debe ser imparcial y objetivo, y el segundo no puede ser imparcial, porque defiende una causa y está en automático en contra de la otra parte; así es como desde los medios, en especial de periodistas que son respaldados por uno de los protagonistas, se está manejando el conflicto entre la Universidad de Colima y la facción disidente del SUTUC.


Urge que el periodismo de investigación, el que va al lugar de los hechos, se haga presente para aclarar dudas que han surgido por la tergiversación y desinformación que se está generando por haber intereses de por medio; sólo así es como sabremos realmente lo que sucede en este caso y si, por ejemplo, en realidad la Universidad de Colima es ese monstruo represor que dibujan los huelguistas o, por otro lado, los que están plantados afuera de Palacio de Gobierno son los intransigentes y violentos como lo dicen los que están del lado oficialista.